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lunes, 15 de julio de 2013

Un hermoso día en Ciudad Hervidero

¿Por donde queda lo del Cuca? pregunta Gabi, le contesto “parada Carlos Gardel ..., es la estación del Abasto”. 


De más está decir que siempre despotrico un poco ante una ida a la bombardeada BA. En general, el conglomerado urbano más grande de la Argentina me resulta muy violento, las mayores inequidades se expresan de manera obscena en esa ciudad. Si bien no puedo negar que mi hermano y amigos siempre se encargan de que la disfrute, y eso hacemos cada vez, no deja de ser la ciudad de la furia, donde las clases dominantes se regodean en sus plusvalores ganados ante la vista de millones (si ya se, soy repetitivo).

“Arde de sirenas y de canas Buenos Aires” Canta el Cuca mientras vamos a buscar la tercer bici a lo de la Flaca. En breve empezamos el recorrido. Que el viaje sea en bici cambia drásticamente el panorama, el sol del incipiente invierno ayuda a despejar la humedad de la última semana y a secar un poco las mohocidades de mi cabeza sacudidas por la inundación. Pedaleamos, pedaleo, pe – da – leo. Que hermosa palabra, si, desde que anduve en mi primer querida bici inglesa verde piñon fijo, comprada en un remate por mi viejo, el pedaleo es la mejor reconfortante forma de transporte, en el sentido de sentir el viento, el equilibrio, el viaje. Ni pensemos que salir en bici a algún lugar determinado por el ocio y la contemplación, vale doble.

Primer parada: Planetario, sacamos entradas para “una vuelta por el universo”. Mientras vamos pasando por el aeroparque pienso en las pequeñas territorializaciones que hace cada habitante para poder habitar ese lugar. En ese día de ocio, las personalidades se expresan tomando una porción de esa inmensidad de cemento. Unos con su música en el auto, mientras pescan. Otros con sus rollers y pequeñas valizas para esquivar, denotando que esa porción de territorio está ocupada. Mientras pienso en eso, un avión de austral, aterriza, mientras un tren de carga color rojo va pasando por el mismo cuadro de una foto que solo puedo retener en la retina, ya que salí sin cámara. Una imagen del sueño de la modernidad.

Segunda parada: Parque de la Memoria y entrega absoluta a la contemplación, los mates y micro charlas, no era necesario más. Hacia la caída del sol vino la tercer parada: el barrio chino y una búsqueda de un muñequito: May, la niña protagonista de “Mi vecino Totoro” uno de los animés que Renata más ha visto. Realizada la búsqueda vamos por los pinchos de cabritos, de camarón y empanadas de verdura y demás exquisiteces culinarias al paso. A pansa llena, corazón contento y una nueva última parada: el planetario y un viaje a las estrellas, digamos, alucinante.

De vuelta en La Plata nos da cuenta que aquí nada ha pasado. Luego de la marea que se llevó ilusiones y vidas, la inundación de marketing político nos hace creer que eso es algo lejano, que no hay ningún responsable más que el cambio climático y que se está haciendo todo para que ya no nos pase. Además de que valen unos pocos miles llorando las ausencias. Poco importa que el emporio inmobiliario siga haciendo edificios por doquier que pocos van a poder habitar. Aún así, intento empecinadamente en retomar el equilibrio de los días previos al 2 de abril, donde proyectos y juegos, trabajos y paternidad encajaban en unos asentados felices 38 años. Gracias hermano

jueves, 23 de junio de 2011

Crónica del rodaje de Aballay

cronica aballay from alfredo fregonesi on Vimeo.


Enviados: Daniela Tremouilles, Marcelo Landi y Mariano Colalongo


1
Fuimos a Tucumán invitados por Fernando Spiner. Presenciamos el rodaje de su próxima película, Aballay, un western de gauchos basado en un cuento de Antonio Di Bendetto. Spiner trae entre luces este proyecto hace dieciocho años, cuando dió por primera vez con el cuento Aballay. En ese momento comenzó a implicar situaciones su deseo de realizar la película. Tras varios años de trabajo en el guión, una productora de Toulouse (Francia) pareció disponer de fondos para su realización, pero finalmente no llegó a concretarse. Spiner reescribió la primera versión del guión junto a Javier Diment y Santiago Hadida, coguionistas de la versión definitiva. Con ese guión Aballay gana el premio del concurso del Bicentenario otorgado por el Instituto Nacional de las Artes Audiovisuales (INCAA), aún cuando en La sonámbula (1998) planteara junto a Piglia su visión crítica sobre 2010. Finalmente Spiner pudo rodar Aballay entre abril y mayo en Amaicha del Valle, en los valles Calchaquíes, históricas tierras de quilmes y amaichas. Allí estuvimos mientras el equipo de Aballay transcurría su cuarta semana de rodaje.

2
Antes pasamos unos días en San Miguel. Tras un día de viaje en tren nos recibió una primaveral mañana de sábado. De aquellas horas en el vagón son estas palabras de la bitácora del señor Landi:

“El tren se desliza veloz y bamboleante entre los rieles, en una soporífera linealidad que zigzaguea los campos. Entre el liviano aire de viaje los panaderos y otras partículas flotan violentados por los sacudones y los ventiladores que parecen hélices de aviones.”

Aprovechamos la escala en San Miguel para ver al Lobo, que se jugaba la permanencia en Primera División con San Martín de Tucumán. En un partido jugado con mucho nerviosismo, y gracias a la cabeza gandalfiana de Teté González, Gimnasia ganó 1 a 0 y prolongó el sueño de permanecer en la categoría. Era una buena señal para los días que vendrían, que palpitábamos con una emoción que venía de tiempos arcaicos, la remota infancia de westerns frente al televisor los sábados a la tarde. Salpimentaba el buen ánimo del equipo de La ventana que ese western fuera hecho en Argentina y por Fernando Spiner y su gente, quienes nos hubieran llevado a la luna en la nave Estanislao. También el viaje en tren, en términos de procesión arcaica hacia el western gauchesco, salpimentaba. Y también encontrar aquella cálida gente de Amaicha que, en palabras del actor de San Juan y Boedo, Claudio Rissi, representan una síntesis de humildad y sabiduría.
Después del partido, que volvimos a revivir en Fútbol de Primera, se apagaron las luces hasta el otro día. Bien temprano en la mañana tomamos el micro hacia Amaicha, a unos 165 km. de San Miguel. A través del vidrio del Aconquija, mientras salgo de un ensueño de unas horas, veo que el paisaje cambia abruptamente y me reincorporo a la ventanilla: de la selva pasamos vertiginosamente a las nubes y después a la estepa con valles de cardones, y con ellos como centinelas llegamos a Amaicha. Puestos los pies en tierra nos dirigimos a La Guarida y dejamos el equipaje; después nos lleva el Galleguito en su remis hasta El Remate, a unos 8 km del pueblo de Amaicha. Allí nos encontramos, por darle un giro aristotélico, al cine en pleno acto.



3
Tímidos y respetuosos nos presentamos ante el equipo. Nos recibió Spiner con cálidos abrazos y tratamos de no alterar nada más durante los próximos minutos. Nos movíamos con extrema cautela, acaso demasiada. Había mucha gente que iba de un lado al otro de La Pulpería (construída para la película por el equipo de arte y la comunidad de Amaicha, que hará de ella un centro cultural). Nosotros, siempre como en el medio, atinábamos a buscar el espacio donde no molestar. Filmaban una de las secuencias inciales. La riña de gallos, con extras locales. Había un sector destinado a la filmación, el patio de La Pulpería, y otro para la cabina de dirección, donde junto a Claudio Beiza, el director de fotografía, Fernando Spiner debate las escenas frente al monitor que reproduce la riña que en el patio toma la cámara. De pronto miro alrededor, en una inmensidad de valles desérticos (o poblados de cardones) hay un motorhome, gente que va de acá para allá, dos camiones, una carpa, una cocina, baños químicos, un grupo electrógeno que no para de funcionar, y más allá unos caballos que intentan pastar en el yuyerío ralo, y parecen libres pero también están afectados por el ángulo de encuadre.


4
Corre viento en El Remate, la tierra seca comienza a levantarse, las potentes y costosas cámaras “Red One” se llenan de polvo, los asistentes de cámara las limpian con pinceles y cepillos. La cabina de dirección es protegida por una gran sombrilla y metros de media sombra. El sol tampoco es un factor ausente en las consideraciones. Menos súbito que las ráfagas de viento, su persistencia cambiante es una lucha para Beiza y sus asistentes, que mueven los paneles que refractan luminosidad sobre la imagen debatida en el monitor. Pudimos comprobarlo sobre todo en Tiupunco, al segundo día. Es una de las locaciones más importantes del rodaje, donde filmaron el duelo final entre Aballay (Pablo Cedrón) y Julián (Nazareno Casero). En Tiupunco estuvieron dos o tres días filmando; el primero bajo el sol arrasador de Amaicha; los otros, aunque sin llover (casi nunca llueve), con el cielo encapotado amagando con simulacros. La physis complicó a la techne en todos los niveles, aunque al director de fotografía y a los continuistas sobre todo. “No hay nada mejor que filmar en estudio. Te tomás el 64 en la esquina de tu casa y te metés allí, donde ninguna de las variables atmosféricas pueden intervenir” había dicho Spiner, refiriéndose a Adiós querida luna, en la entrevista que le hicimos en marzo en la oficina de producción del barrio de Belgrano. En mayo, en Tiupunco, comprobaba cuán cierta era la proposición, cuando por una cuestión de luminosidad no pudieron continuar con la escena del duelo entre Aballay y Julián, que había quedado sin concluir del día anterior. Esa indecisión de la luz por descubrirse exigió una respuesta rápida. Perder dos o tres horas de un día de rodaje en una película de bajo presupuesto, con un equipo de primer nivel (macanudos todos) pero disponible 6 semanas y 12 horas por día, puede ser fatal, incidir en el guión y en todas las variables que dependan de él: montaje y fotografía sobre todo. La cuestión es que tuvieron que cambiar rápidamente el programa de filmación pensado para ese día. Y para nosotros, que espectábamos siempre “en el medio” y sabíamos que ese día finalizarían la escena del duelo, fue una experiencia de rodaje sin igual. Se separaron rápidamente en dos equipos: el A a cargo de Spiner, y el B a cargo de Diment (director asistente). “Dos estilos completamente diferentes, y está bueno eso, le da otro dinamismo” nos dijo Claudio Rissi, en una entrevista que, si lo logramos, presentaremos en formato documental. El aventurero Diment armó su set en una F-100 desde la que realizarían un travelling de Julián (Nazareno Casero) mientras cabalga sobre un río seco, seguramente buscando a Aballay. Además de las dotes de Diment para la dirección de riesgo, merece un comentario la estructura que armó el equipo de cámara en la caja de la F-100: con unos arneses y unas cuerdas atadas a su cuerpo lograron colgar al camarógrafo, que buscaba el mejor encuadre abrazando la “Red One”. A 500 m de allí, el equipo A realizaba tomas de mayor precisión, con Aballay (Cedrón) de pie observando o durmiendo horizontalmente, pero siempre encima del caballo. Digo precisión no tanto por las acrobacias de Cedrón, que en la entrevista para el documental confesó ser un hombre “de a caballo”, sino más bien por Spiner, que descubría encuadres y angulaciones disfrutando del trabajo minucioso.
Ambos equipos, separados o juntos, demostraron gran profesionalismo y resolución en los momentos difíciles. Y nosotros, con el sol o el viento como ingredientes de la imagen, comprendimos la metáfora de “estar en la cocina del cine”.


5
Los cardones no eran iguales cuando volvíamos de Amaicha. Tampoco “Quilmes” y mucho menos la “Avenida Calchaquí”, ya en territorio bonaerense. Porque, entre esos días de rodaje, realizamos el ascenso al Pucará de la Ciudad Sagrada de los Quilmes (hoy llamadas Ruinas de Quilmes), donde conocimos la ciudad de la Guerra y la ciudad de La Paz. La historia nos trae el relato de una gran resistencia de los Quilmes al colonizador español, que culminó con la extradición de este pueblo calchaquí en una sangrienta caminata de mil quinientos kilómetros hasta ese lugar del conourbano llamado “Quilmes”. En el ascenso al Pucará, Sebastián Pastrana, guía nativo que también actúa de “Pastrana” en Aballay, nos explicó que el Pucará es la Ciudad de la Guerra, una fortaleza en tiempos de invasión. En tiempos de paz y serenidad, la vida de los Quilmes transcurría entre la caza y la agricultura en la Ciudad de la Paz, que queda protegida por el Pucará (donde mayoritariamente ascendía la casta militar), construido a las laderas de una estratégica montaña. Pastrana, cual si fuera Pitágoras, nos dijo que los cardones comenzaron a crecer cuando en la Ciudad Sagrada ya no quedaba nadie, después de la aterradora caminata de los Quilmes. Y de pronto era curioso advertir la cantidad de cardones-ancestros que había alrededor del Pucará, esa conjunción entre mística y matemática. Hechado en la butaca del Aconquija, me sentía observado por los cardones. Y más que observado reclamado: “Que esta historia sea dicha”.
6
Seguramente nuestro viaje fue mucho más intenso que lo que estas palabras logran expresar. Por suerte, llevamos una cámara con la que tomamos algunas imágenes, de la filmación y de la comunidad diaguita-calchaquí Amaicha- Quilmes. Con esas imágenes intentaremos hacer un documental. Agradecemos a Spiner, Sandra, Nicolás, Sebastián, Oriana, Julieta, Eliana, a los dos Colo (cámara y luces), a Gaviota (el mejor utilero del cine argentino), y a todo el equipo de producción de Aballay; al cacique amaicha Dr. Eduardo Nievas, de sabias palabras; a Silvia Villalba de Terramama Posta Cultural, porque hizo que diéramos con la coplera Celia Segura de Andrade; a la coplera Celia por su hermosa copla y las enseñanzas que nos dejó en veinte minutos de entrevista.

viernes, 7 de agosto de 2009

Borrador de nota para PDF

Tucumán: lucha por la tierra en los valles Calchaquíes
Historia de los pueblos Amaichas y Quilmes

En los valles Calchaquíes en Tucumán, viven actualmente dos comunidades de pueblos originarios: los Amaichas y los Quilmes. Estos pueblos han soportado siglos de despojos por parte las diferentes expresiones de la cultura occidental.

Antecedentes históricos o Memoria del saqueo

El primer contacto entre españoles y los Diaguitas Calchaquíes (como se los denomino) o pueblos de idioma Kakan comienza en 1534 e inaugura 130 años de resistencia armada. Esa etapa es denominada “guerras calchaquíes”. Los principales titaquines (caciques) en la resistencia fueron Calchaquí de Tolombón hacia 1562, Chelenín entre 1630 y 1637 (descuartizado y desmembrado para colgar sus partes en cada pueblo como forma de escarmiento por parte de los españoles) e Iquín que en 1665 termina rindiéndose ante el sitio español, otros sobrevivieron huyendo a la alta montaña.
Las rebeliones eran organizadas de forma confederadas, donde los Quilmes junto a los Acalianos de Fuerte Quemado (Catamarca) encabezaban a los diferentes pueblos asentados a lo largo de los valles Calchaquíes (Hualfines, Tolombones, Yocaviles, Cololaos, Cafayates, Cuschagastas, Amaichas, Tafíes, Caspichangos), desde la Poma (Salta) hasta el Valle de Catamarca y La Rioja.
En 1666 Iquín y 750 quilmes aproximadamente, llegan a Buenos Aires; previamente en su paso por Tucumán y Córdoba eran repartidos en encomienda a terratenientes para soportar el destierro y formas no libres de trabajo como la mita. El 14 de septiembre de 1666 son ubicados en la “Reducción de la Exaltación de la Cruz de los Quilmes”. Acalinos y parte de otros pueblos fueron desterrados también a la reducción, donde lograron mantener viva parte de su cultura y estructura organizativa.
En 1716 representantes del Rey de España (como estrategia para evitar nuevas rebeliones) y el cacique Utavaina firman una Cédula Real donde reconocen a quilmes, amaichas y tolombones el territorio y ordenan a los terratenientes de Tucumán entregar a los pueblos recibidos en encomienda para ser cristianizados. Hacia 1800 terratenientes salteños se apropian de parte del territorio concedido en la Cédula Real generando una nueva usurpación. Volvieron las formas coactivas de trabajo (denominada “obligación”) para poder permanecer en el territorio. Quienes no cumplían eran desalojados por la fuerza pública que garantizaba los intereses de las familias terratenientes.
El sistema de “obligaciones” se mantuvo vigente hasta la década de 1960 en que se pudo revertir algunas cuestiones pero sin solucionar la propiedad de la tierra. En 1973 una delegación fue a ver al Presidente J. D. Perón sin lograr ser atendidos. Ese año se realiza en Amaicha del Valle el primer Parlamento Indígena de los Valles Calchaquíes. Se empezó a trabajar en un proyecto para recuperar el territorio perdido. Para 1975 con el Operativo Independencia en plena actividad para desarticular a la guerrilla en el monte tucumano las posibilidades de reunión se imposibilitan y los proyectos se estancan. En 1976 ya en plena dictadura los terratenientes empiezan un juicio de desalojo contra Jesús Costilla de Quilmes, “la policía lo maneja fiero, yo he sufrido mucho golpe, a mí me han torturado, la gendarmería me ha llevado al Mollar en Tucumán, me han vendado los ojos, me han colgado de las patas”. Ante la embestida de las familias terratenientes vuelven las “obligaciones” pero parte de la comunidad quilmes se niega a pagar y cumplir con ellas amparandose en el caso de Jesús. En 1978 se creó el Centro Unión y Progreso de la Zona de Quilmes que empezó a medir parcelas para hacer juicios de prescripción adquisitiva y lograr títulos individuales. Si bien se podía lograr la tenencia individual los campos comunitarios donde estaban la leña, el agua y demás recursos seguía en manos terratenientes.
Pasada la dictadura se pudo hacer el segundo congreso en 1984 donde se reconoció la personería jurídica de la Comunidad India de Quilmes (CIQ). En 1985 se sancionó la ley 23.302 sobre Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes (promulgada recién en 1989). El tercer congreso se celebró en la casa de Jesús Costilla que había ganado el juicio.
En la década de 1990 vuelven las embestidas, la gobernación de Palito Ortega consesiona el pucará Quilmes (ciudad Sagrada Quilmes) por 100$ mensuales a un empresario que monta un Hotel sobre parte del Pucará. La concesión finaliza en 2002 pero el empresario Cruz a pesar de un recurso de amparo presentado por la CIQ. En 2007 luego de cortes de ruta y desalojo por parte de la justicia del empresario, la CIQ recupera la ciudad sagrada Quilmes.

Los diaguitas calchaquíes hoy

Sebastian Pastrana (guía de la comunidad Amaicha en los Valles Calchaquíes) cuenta cada día a los visitantes a su comunidad, a sus tierras y a la ciudad sagrada que la minería a cielo abierto a varios cientos de kilómetros ha ido eliminando el agua de la región. Eso se puede constatar visualmente, donde había montes de algarrobos y otras plantas nativas ahora quedan los vestigios de ramas secas, árboles fantasmagóricos que dan cuenta de un proceso de desertificación de esa región. A veces tenemos tanto orgullo, tantas cosas, que a veces creemos que somos los únicos. No somos nada, hormiguitas, gusanitos que andamos por esta madre tierra… Hay tanta guerra, tanta muerte… No hay nada que no venga de la madre tierra y aunque en otros países se estén ocupando para destruirse mutuamente… todo lo sacan de la Madre Tierra, nada más que lo usan para destruir y destruirse, para que haya odio y no amor… Por eso a la Madre Tierra tenemos que quererla, respetarla, cuidarla porque ella nos da todo, desde la cuna hasta la cama que nos pone cuando terminamos nuestro ciclo; reflexiona Celia Marina Segura de Andrade una referente (abuela) de la comunidad Amaicha.

Más información en:
http://www.comunidadindiaquilmes.es.tl
http://www.comunidadamaicha.org.ar
Fuentes:
Los quilmes contamos nuestra historia. 2ª Ed. Julio 2008. Comunidad India Quilmes - Pueblo Diaguita - Valles Calchaquíes - Tucumán - Argentina y entrevistas

lunes, 27 de julio de 2009

Viaje a las comunidades de amaichas y quilmes

Durante el mes de mayo visitamos a las comunidades de pueblos originarios diaguitas calchaquíes en la zona de valles Calchaquíes en Tucumán. Pudimos ver el trabajo y la lucha que realizan para mantener su cultura y su tierra, es decir su vida.

martes, 2 de junio de 2009

Viaje a Amaicha del Valle :: parte 1


El tren

El tren se desliza veloz y bamboleante por entre los rieles en una soporífera linealidad que zigzaguea los campos. El bramido de la locomotora alocada nos lleva viento en popa mientras los ventiladores de la clase turista agitan la densitud del aire (que debería ser frío, ya que estamos al final del otoño amen de los 30 grados centígrados que probablemente hagan). Entre el liviano aire de viaje los panaderos y otras partículas o fragmentos volantes flotan violentados por los sacudones y los ventiladores que parecen hélices de aviones.
Viajar, viajar, viajar, no hay descripción posible a semejante sensación, mejor vuelvo a la lectura de Hakim Blay y su T.A.Z. (Zona Temporalmente Autónoma).


San Miguel de Tucumán - La campeona

El tiempo de la siesta se hace notar, una brisa tenue y el letargo de un calor inusitado para la época genera una atemporalidad en mis rutinas. Hoy sería un domingo de fiaca dominguera para preanunciar ritmos acelerados. Pero sin embargo ahora sólo pienso en la ausencia de la viejita de las empanadas que vende enfrente de la casa de la independencia.
Cuando se pregunta por esa anciana que supera los 80 años nos dicen: ¡Ah, la Campeona!, si, respondo. Me comentan que no viene todos los días.
Le dicen la campeona porque ella es la única mujer que ha ganado 2 veces la empanada de oro. Ahí reside mi preocupación dominguera tucumana: no poder saborear y extasiarme nuevamente con las 7 empanadas de la campeona que comí ayer ($1,5). No voy a poder entrevistarla. Pero bien este viaje al igual que otros emprendidos con seres queridos siempre nos depara relaciones gratificantes. Si en el tren nos sacan el cabernet que estábamos por empezar a saborear, se acerca un nuevo amigo y nos acerca su termo. Mientras eso sucede el muchacho que trabaja en el tren nos informa que nos lo devuelve al fin de las 24 horas del viaje. Del asiento de al lado nos cuentan (hijo novio, novia y madre) su destino de fiesta popular cerca de La Banda. De fondo suena un samba hermosa (aunque me gusta más la versión de Liliana Herrero) cuando hoy ibamos a sacar entradas para ver al Lobo en su última posibilidad de no irse a la B y no era el lugar, un señor nos lleva en auto hacia el lugar y luego nos deja en un hermoso parque.
Pero que lástima que la campeona no está hoy, ya mañana a las 6 am estamos de viaje al set de filmación que comienzan a rodar a las 7 am.

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Lo que sigue es un fragmento de varias entrevistas realizadas en Amaicha del Valle a sus gentes y a los integrantes del set de filmaciòn de Aballay una película de Fernando Spiner que se estrenará en mayo de 2010.

sábado, 9 de mayo de 2009

Jikisinkama


Jikisinkama

Yuspayarpa

yuspayarpa ru

ch´ama muspa

markata

Uraqui utapa

ninata

intita

qhanawa

pachata

qhantita

Hasta el próximo encuentro

Gracias

Gracias a la

mucha energía

del pueblo

Su tierra

de fuego

de sol

es claridad

del tiempo

del amanecer

La quebrada (el inicio)


La quebrada (el inicio)
montañas recortadas por viento
y surcos de ríos bajando
por sus laderas
colores e intensidades
que recorren y moldean geografías
estratigrafías
de tiempos diversos
acopladas una sobre otras
rojos
ocres
grises verdes
y los cardones
y otros cactus enormes
centinelas fieles
de brazos extendidos al cielo
Quebrada de Humahuaca (diciembre de 2008)

viernes, 30 de enero de 2009

Saqsaywaman


Saqsaywaman*

Todo lo sólido se desvanece en el aire

He visto la luna y el sol juntos
uno saliendo
el otro en su cenit

He sentido los espíritus
del inframundo de la serpiente

Almas que aún claman
por tanto descuartizamiento

La oscuridad de la serpiente
ahí en las catacumbas,
donde puertas y abismos
de penas de almas
se abren

He visto los campos de batallas terminales
y a sobrevivientes intentando enterrar a sus muertos
gritando a viva voz: ¡saciate halcón!

He visto a empecinados ignorantes
y torpes asesinos
utilizando las perfectas piedras
de templos, palacios y fortalezas
para levantar sus templos de oprobio
en nombre de otra cruz

He visto hijos de religiosos andinos
apareciendo entre piedras sobrevivientes
y examinar mi alma

He flameado con el viento
que distorsiona las formas sólidas
del tiempo del puma

He corrido terrazas abajo
por los vestigios del lago artificial
anfiteatro del ojo irradiante del puma
para abrazar a los míos

Me he fundido en un abrazo de hermanos
para llorar, apretar y reír

Ahora soy el que corre
llevando las buenas nuevas al cóndor

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* El nombre del escrito es el nombre puesto al sistema de templos y fortalezas que cuidaban del Cuzco o Qosco incaico y que significa luego de la última batalla librada por Manco Inca: ¡Saciate Halcón!. Era justamente la cabeza del puma, uno de los animales sagrados que representa nuestro tiempo, o el presente y que junto a la serpiente (reflejo del inframundo o mundo de los muertos) y el condor (representante del mundo celestial) forman una trilogía de animales sagrados, entre tantos otros.

viernes, 2 de enero de 2009

Utasa qharuru!


Utasa qharuru!

Thuquña, q´asaña, jalaña, jalaña
uraqui utasanana
sataña sapuru

Samkaña thakinaja saminaja
jichha jakaña qharuru
intita utasata marka

¡El mañana es nuestro!

Bailar, reír, gritar, correr, volar
en nuestra tierra
sembrar cada día

Soñar caminos de rojos colores
vivir ahora el mañana de sol
de nuestro pueblo

escrito en aymara en el camino de Villazón a La Paz (Bolivia)

domingo, 15 de abril de 2007

Resaca en Potosí


Esta es versión correo electrónico de una crónica más larga que aún no pase del papel.

Anteayer bajamos a la mina. En realidad primero tenés que subir. Nos hicimos amigos del guía y de un amigo de él que es guía trilingüe y minero. Pedro, estaba por allá abajo, ahogando penas de amor y dio para charlar. La visita constaba de 4 horas (dos afuera y dos adentro), aunque terminó siendo una charla infinita allá abajo, entre cuatro bolivianos y tres argentinos de donde salimos a las 9 de la noche (habíamos entrado a las 15 aproximadamente).
Ahí dentro soportamos 30 y pico detonaciones de dinamita en algún nivel de más arriba. No puedo explicar eso, no hay palabras, lo pienso y me corre un escalofrío, imagínense que a cada estallido la cámara de filmar de Sergio se le movía. Luego de la salida de la mina nos fuimos a la casa del minero Pedro, que ya venía medio adobado-machado-mamado-borracho-hastalapipeta y terminó del todo en su casa. Creo que la pachamama y el tío (diablo) en la mina también.
Ayer habíamos decidido tener un día tranquilo para recuperarnos. Pero…, resulta que tipo 4 de la tarde se escuchan comparsas y con Javier fuimos a sacar fotos. Terminamos en una fiesta en un salón llenándonos de amigos y de alcohol, era la fiesta del mercado central.
Antes de volcar fuimos a buscar a Sergio hasta el hostel y lo llevamos, pero ya todos estaban muy alcoholizados y se volvió. Javier y yo nos quedamos bailando con las comparsas. El grupo de cumbia que tocaba nos dedicaba canciones, luego fui al baño y de ahí en adelante sólo tengo dos imágenes: sentado en un banco agradeciendo la generosidad a dos bolivianos (imaginense cuando los borrachos se emocionan) y la segunda imagen, la de Sergio acostándome y por supuesto yo agradeciéndole y que disculpara las molestias ocasionadas.
Por lo que pude reconstruir parece que del banco donde estuve sentado volví, Javier recuerda haberme visto por últimas vez allí, luego llegue al hostel (vaya uno a saber como), el sereno contó su ayuda al entrar, mientras muy correcto le decía “estoy un poco borracho”. Además (como borracho tan correcto que soy), le agradecía su infinita generosidad. Cuando iba bajando las escaleras me caí generándome un golpe en la ceja izquierda, me levantaron este señor y su señora, el resto quedo a cargo de Sergio que estaba mirando tv en el salón y vio la entrada de este borracho derechito a la pieza, no hablaba.
Luego contó que me llevo al baño, vomite un poco, me limpio la herida y me puso gasa con desinfectante, me acostó mientras, al él también le agradecía y daba ordenes del tipo "bueno ahora nos acostamos y listo".
En fin parece que como a los jugadores le afecta la altura a los bebedores también, la chicha y demás bebidas tradicionales son mortales.

Versión de Javier de la fiesta (más seria) acá / Versión de Sergio de la bajada a la mina acá

viernes, 6 de abril de 2007

Tílcara - Jujuy








Los cultos sincréticos que la iglesia católica incorporó son emotivos. Son las 7 am, la virgen avanza con un cortejo de señoras y algún marido dócil, adelante la comparsa de jóvenes, en general también mujeres. Recorre cada uno de los altares que los tilcareños hacen para la época.


jueves, 5 de abril de 2007

Pucará en Tílcara











Me parece que las palabras están de más.





miércoles, 4 de abril de 2007

Recuperación de espacio público en San Salvador de Jujuy

La Corriente del Pueblo acondicionó un pequeño lugar edificado en una plazoleta que estaba abandonado desde hace varios años para brindar actividades de apoyo escolar y recreación a los pibes de un barrio ubicado en las afueras de San Salvador de Jujuy.

El presidente de una Asociación de Jubilados que tenía el uso del lugar para realizar actividades sociales – cosa que nunca cumplió- denunció “la usurpación” y la policía de la provincia de Jujuy desalojó el lugar.

Integrantes de la Corriente y vecinos del lugar reclaman que el lugar vuelva a ser utilizado para la comunidad del barrio.

Video: acá (3,7 megabytes)

Textos Javier / Imágenes del video: Javier, Sergio y Tero

Corte de la ruta 34 en Chalican (Jujuy)


Un ladrillo se desprendió del techo en la única escuela de Chanical y lastimó a un nene que permaneció internado en estado de observación.

La comunidad del pueblo realizó una asamblea y decidió cortar la ruta 34 para reclamar que inmediatamente se realicen las mejoras edilicias y para exigir una ambulancia para el pueblo.

Permanecieron en la ruta desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde y lograron sus reivindicaciones.


Video: acá (1,9 megabytes)

Textos Javier / Imágenes del video: Javier, Sergio y Tero


lunes, 2 de abril de 2007

Crónicas del viaje hacia el mapa de sueños

1 - Crónicas del viaje hacia el mapa de sueños

El colectivo recién salió de La Plata y está recorriendo el conurbano. Lugar que hace dos días[1] visite para buscar las remeras. Un diseño de Sergio para el viaje, que las cumpas de serigrafía del Frente estamparon en las remeras fabricadas por uno de los talleres productivos del MTD de Berisso.

Tanto el jueves como hoy (sábado) el conurbano sigue siendo esa mole amorfa aglutinadora de voluntades provenientes de diferentes oleadas migratorias.
El jueves mientras caminaba las 30 o 40 cuadras que separan la rotonda de Pazco rememoraba la primera vez que estuve ahí. Fue una mañana soleada viajando en tren con los cumpas del MTD de Berisso y su flamante bandera nueva. El reclamo era frente a los frigoríficos de la zona a los que se les reclamaba carne.

Fue emocionante llegar luego de caminar desde la estación de Wilde con esa columna pequeña que se uniría con el resto de los desocupados en la cortada rotonda de Pazco. Los MTD que ya cortaban la rotonda eran el producto de la lucha por salir de las extremas condiciones generadas por la realidad socioeconómica en las que habían subsumidos a grandes capas de población los años del menemato. A su vez, esas capas de población, eran también parte de la pobreza estructural generada por la dictadura, a la que se sumaba los márgenes de la clase media.
Entre las humaredas de las gomas se veía a los cumpas encargados de evitar cualquier intento de traspaso. Nos reciben con la algarabía de ver que su experiencia crece.

Durante esa jornada se consiguieron algunos kilogramos de carne que se repartieron entre los diferentes movimientos y la promesa de más entregas.

No puedo dejar de recordar algunas anécdotas, la del pitu (uno de los pibes de Romero) sacándose fotos de piquetero en su primer corte. La del asadito con parte de la carne impulsado por la muchachada de Berisso.

Hace dos días estaba ahí, en la rotonda de Pazco yendo a buscar las hermosas remeras. Ahora, en el momento en que escribo esto en mi anotador estoy rumbo a Jujuy a encontrarme con Sergio y Javier para acompañarlos unos días en el viaje que emprenden por América del sur y también con Eliana y Sebastián dos cumpas que se radicaron en Jujuy para aportar a los emprendimientos campesinos.

El resto son páginas en blanco que se llenarán de experiencias de lucha, y por ende de vida. Porque uno de los aspectos que nos hace vitales, es justamente la posibilidad de buscar un cambio. Tiene que ver con la búsqueda colectiva de un camino de superación para la humanidad. Un camino diametralmente alejado con el estanco mental con que el capitalismo nos subsume en una espiral desespiritualizada de consumo, de ponderación de cosas sin sentido trascendente.
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[1] Teniendo en cuenta el momento en que escribí en el anotador, que no es el mismo en que tipeo en la pc de Seba y Eliana, que no es el mismo en que lo coloco en este blog y que no es el mismo en que UD lo leerá.

domingo, 11 de febrero de 2007

Isla Paulino



Textos de Haroldo Conti

"Los lugares son como las personas. Comparecen un buen día en la vida de uno y a partir de ahí fantasmean, es decir, se mezclan a la historia de uno que se convierte en la quejumbrosa historia de lugares y personas. Esto es, los lugares y las personas se incorporan en los adentros y se establecen como sujetos persistentes.
 
Ahora paso a contar y de hecho voy a descubrir uno de esos fantasmas. Refiero la fantasmagórica Isla Paulino, que algunos, los más alejados, mal dicen Paulina, la cual isla un día se me apareció persona y tres después se desapareció tan de facto repente como cualquier aparición y aunque todavía me pregunto si verdaderamente estuve allí pues todo lo que me queda es un montón de papeles, unos diarios viejos y una cinta magnética y un cierto regusto metálico a vino de uva americana yo sé que consiste perenne allá frente a Berisso y que el que me desaparecí soy yo, pero para el caso es lo mismo”.



“No hemos hecho otra cosa, desde que salimos, que costear la isla, pero recién ahora se abulta y verdea como una verdadera isla, a la derecha, muy bonita, medio isla, medio barco encallado con su verde arboladura a este viento del verano que sopla caliente desde el oeste, pampero para nosotros, viento de bajante, ‘maestral’, y más probablemente mistral, para los pescadores de la zona, que lo nombran de oído. Ahora entramos al canal Santiago propiamente dicho, que se empezó a pala y lo siguió después una draga holandesa, de baldes, esas desmesuras de entonces, y que dividió en dos la isla Santiago haciendo de una dos, la Santiago o Monte Santiago o Fanessi, a la izquierda, que es donde está la Escuela Naval Militar y a la derecha la Paulino. El nombre proviene, dig amos de una vez lo que oímos mil, de don Paulino Pagani. Y ahora ya navegamos sobre memorias, sobre la parte sumergida de la isla Paulino, la verdadera isla posiblemente, la que vivió y brilló hasta el 40, cuando la hundió la puta creciente del 15 de abril, esa negra fecha que está en la memoria de todos y que es el acontecimiento más notable de la isla”.



“Del semáforo me llevo de recuerdo una planilla donde consta que el río crece, que el cielo está despejado, que la visibilidad es de 10 km, que el viento tiene una intensidad N 6 y sopla OS, todo lo cual me llena de un humor vagabundo y como otras veces me pregunto por qué mierda la vida me trajo hasta aquí por una escollera averiada, sobre recuerdos y sombras, y no como a ellos, por qué no soy ellos, igual de pobre y argentino pero en el vagante oficio de bienvenir o despedir barcos de gran porte. Desde estas líneas ¡un abrazo quilmeños! Ya vamos a volver por el asado que nos juramos. Si un día me ven pasar a toda máquina por el medio del canal háganse a un lado y pongan una bandera amarilla bien grande que no paro hasta el culo del mundo...”


Textos de Haroldo Conti fueron extraídos de la revista La sudestada
 

viernes, 26 de enero de 2007

jueves, 25 de enero de 2007

Valizas centro: 3 cuadras (uruguayas)




Creo que volví, creo que hace un rato ya estaba andando en bicicleta esquivando autos, buscando la sombra de los árboles de la 53, esos que se tocan allá arriba y hacen un túnel fresco, el piti suena en mis oídos mientras hago un par de tramites. Creo que ya estoy en el trabajo y tengo cosas por hacer (toda una serie de tareas apuntadas en un papel impreso), pero estoy sólo, así que me escapo en palabras.

Hace un rato estaba en el google earth volví a la siestita, nuestra cabaña que propondremos renombrarla el siestón, vaya uno a saber porque, aunque algunos y algunas dicen que fue por los gin tonic “adulterados” con María Juana.

Ahora estoy tirado en la hermosa hamaca paraguaya que se bambolea con una suave ventisca que viene de la playa, escuchamos tribalistas (al menos en esta oficina que huele a mar), hace un rato almorzamos y ya planeamos las delicias por comer en la cena. El deseo como eje del viaje devino en caminatas, charlas, risas (muchas) y la malacara matinal de quien escribe que se iba desvaneciendo con la música (sobre todo uno de Bob que se impuso como “el tema del verano” Comming from de cold[1]) y las chocolatadas de desayuno.

La arena en formato duna y playa invade esta temprana nostalgia. Arena que fosforece a la noche en nuestras caminatas nocturnas a la orilla del mar.

Arena que nos pierde en esa misma noche en las dunas donde se ve el cielo tan lleno de estrellas que nos lleva a delirar y preguntarnos hasta que alguna cae en una fugacidad incandescente. Que más se puede pedir de ese cielo, nos da estrellas, cometa, meteoritos. Que más se puede pedir del día con ese sol calentando nuestros cuerpos hasta empujarlos a la mar. La mar estaba serena, serena estaba la mar.

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Valizas es un agujero en el espacio tiempo (como Waslala) pocas luces para permitir ver las estrellas desde cualquier lugar del pueblo[2]. Un paraíso lumpen: “lumpelandia”, pero es más que eso. Es el día pasando suave, tranquilo, adormilado. El día deslizándose en cuestiones básicas y esenciales como las charlas, las comidas, los silencios, los tambores. El mar como fondo musical continuo sumado al de chicharras y grillos por la noche. Salvo por algún minimercadista medio pelo (como en general sucede con las personas de vida miserable dueños de una caja registradora que es su vida por tiempo completo) intentando sacar ventaja de migajas, de todas maneras no tiene sentido gastar palabras en minucias. Así que sigamos, por lo pronto suena Bob Marley, lo que me motivo buscar letras traducidas. Que más se puede decir, Valizas es nuestro centro para ir a cualquier otro lado, pero siempre volviendo a él. Todo muy lindo (Punta del Diablo, Santa Teresa, etc.) pero nuestro centro gravitatorio gira alrededor de las dunas, las playas y el cielo sin luces de Valizas, a no ser por el Faro de Polonio que cada doce elefantes ilumina las dunas y lo que importa (Drexler dixit) son los 12 segundos de oscuridad, ¿no?.

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[1] En esta vida, en esta vida, en esta vida en esta vida dulce, estamos guarediéndonos del frío,estamos guarediéndonos del frío. / Es a tí... es a tí... es a tí a quien hablo...Bueno, tú, es a tí a quien hablo ahora. Porque pareces tan triste y desamparado? Cuando una puerta está cerrada, no sabes que otra está abierta? / Dejarías que el sistema te obligara a matar a tu hermano?No,no,no,no, dread, no!! Harías que el sistema te obligara a matar a tu hermano? Harías que el sistema te comiera el coco de nuevo? Bien, el hombre más grande que jamás viste fue...fue solo un bebé. / En esta vida, en esta vida, en esta vida en esta vida dulce, estamos guarediéndonos del frío,estamos guarediéndonos del frío. / En esta vida, en esta vida, en esta vida en esta vida dulce, estamos guarediéndonos del frío,estamos guarediéndonos del frío. / Es a tí... es a tí... es a tí a quien hablo...Bueno, tú, es a tí a quien hablo ahora. Porque pareces tan triste y desamparado? Cuando una puerta está cerrada, no sabes que muchas más están abiertas? / Dejarías que el sistema te obligara a matar a tu hermano?No,no,no,no, dread, no!! Harías que el sistema te obligara a matar a tu hermano? Harías que el sistema te comiera el coco de nuevo? Bien, el hombre más grande que jamás viste fue...fue en su día sólo un bebé. / En esta vida, en esta vida, en esta vida en esta vida dulce, estamos guarediéndonos del frío,estamos guarediéndonos del frío. / Es a tí... es a tí... es a tí a quien hablo...Bueno, tú, es a tí a quien hablo ahora. Porque pareces tan triste y desamparado? Cuando una puerta está cerrada, no sabes que otra está abierta? / En esta vida, en esta vida, en esta vida en esta vida dulce, estamos guarediéndonos del frío,estamos guarediéndonos del frío.

[2] Iniciativa de los 400 que viven permanentemente, creemos, al menos así lo esbozo nuestra anfitriona Sara, que parecería la cacica del lugar, pelo blanco, artesana y administradora de los alquileres de las cabañas que algunos lugareños brindan para la temporada, mientras habitan ranchitos hasta el fin de la temporada.