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viernes, 3 de agosto de 2007

El cine de ciencia ficción

Una mirada artística del hombre para pensar hacia donde vamos.


1- Introducción

Respecto al método utilizado podemos decir que ha sido un tanto azaroso, al menos en su inicio. Las primeras semanas, provisto del listado de filmes programado con agregados y descartes, me deslice por los diferentes videoclubes, donde fui alquilando los filmes que se podían conseguir (el listado se encuentra enunciado junto a la bibliografía). Los miraba y anotaba. También, en enero, durante las horas muertas en la oficina, buscaba en la red de redes material y leía. Entre ellos figuran diferentes portales, entre los que se destacan Wikipedia. Los diferentes escritos de Zizek, que abundan en la red, resultaron novedosos y profundos en su combinación de elementos teóricos de diferentes autores, aunque sin lograr por eso, conmoverme -aunque dicha palabra no suene muy académica-.

Las anotaciones fueron nutriendo una especie de bitácora, donde día a día iba comentando los avances y retrocesos, o mejor dicho empantanamientos. A estos períodos de desazón, por la falta de avance y la lentitud del proyecto, le prosiguió el momento de dilucidación (las ideas cayendo y ajustándose a lo que realmente quería trabajar), ese momento fue anoche, no importa cual, sino la noche anterior a que este tipeando en este ordenador estas palabras. A esa noche le antecede el día laboral, donde en la oficina, un compañero de trabajo me entrega un libro. Libro que a la lectura de las primeras cuatro páginas, todo ese cúmulo de ideas que deambulaban y pululaban en mi cabeza hasta ese momento adquirieran otro tinte. La identificación con el objetivo de este escrito estaba esbozada en las primeras páginas. Luego de cuatro páginas, no pude volver a leer. Me puse a hacer relaciones, anotaciones en papel, vertebrando este trabajo, una madrugada (la de anoche) en que la obsesión, la soledad del caluroso enero platense y cierta dosis de alcohol no me dejaban dormir.

A partir de estos comentarios, lo que viene es un trabajo nutrido preponderantemente del mar de información que es la red de redes, sumado a las particulares anotaciones de cada film y la sumatoria de algunas lecturas debidamente citadas en cada caso.

2- Sobre la ciencia ficción

Interesarse por el cine de ciencia ficción es de alguna manera la excusa para hablar sobre la visión de futuro de la humanidad desde un enfoque artístico que nos viene dado por la industria cinemátográfica. Cuando nombramos cine de ciencia ficción estamos enunciando un producto que es una adaptación (en general) del género literario característico del siglo XX en adelante. Por esta razón repasaremos algunos aspectos del género literario que son comunes al cinematográfico.

La ciencia ficción es el único subgénero narrativo (creo que puede dejar de calificárselo de forma “marginal”) que no ha cesado de crecer y desarrollarse en las últimas décadas. Ya tiene su público lector propio, sus órganos de difusión y expresión peculiares, sus pioneros y jóvenes turcos, su mitología particular y su universo de valores que se alimenta del desmoronamiento de un estilo de civilización caduco y de la consolidación de otra civilización nueva. (...) La ciencia ficción se despliega con una riqueza lujuriante que excluye toda posibilidad de reducción fácil, que fabrica insolentes mitos para el futuro en lugar de proponer plañideras fábulas morales acerca del pasado, y no rehuye a ninguno de los desafíos que la literatura ha planteado desde los orígenes a sus cultores 1.

Eduardo Goligorsky en el ensayo La realidad de la ciencia ficción plantea que el arte necesitaba un vocabulario suficientemente vasto para la descripción cómoda y fácil de las importantes ideas en juego (2). De esta manera, la ciencia ficción asciende como uno de los medios para esta tarea, donde en el transcurso del tiempo se manifiestan y proyectan hacia delante miedos de cada época histórica. El miedo a la superpoblación humana comienza masivamente en la década de 1950 (…). Antes, el surgimiento del fascismo y el nazismo (…). Aún antes, las purgas del stalisnismo (…). Los temores (…) de la contaminación ambiental se disparan hacia la década de 1970 (…). Finalmente la producción literaria dedicada a explorar, ficticia o prospectivamente temas como la inteligencia artificial, el código genético o el cambio climático, aparece masivamente en las décadas de 1980, 1990 y 2000 (3).

En el ensayo publicado en 1969, Goligorsky nos introduce a una arista de la ciencia ficción, definida como ciencia ficción adulta, caracterizada por la profundidad de las problemáticas humanas, por una ciencia-ficción comprometida con la realidad de su tiempo, fundamentalmente preocupada por los problemas sociales que enfrenta el mundo actual: la amenaza de guerra, el racismo, la alienación del homo consumens, la influencia de los medios de comunicación de masas; el contraste entre las posibilidades científicas y técnicas y la perduración de la miseria, la ignorancia, el hambre y las estructuras físicas y mentales obsoletas; la violación de la intimidad por medios electrónicos o de otro tipo, la vigencia de la censura, etc. Esta es en verdad una parte de la ciencia-ficción, una parte que concita a los mejores autores del género y que tiene valor suficiente para destacarse con brillo propio. Pero no es la única (4). Las problemáticas que el autor quiere tratar enunciándola como ciencia ficción adulta, forma parte (treinta y ocho años después) de nuestro cotidiano. Si la ciencia ficción propone una denuncia de nuestros peligros latentes y actuales, lo relevante en el rastreo de cada obra es que problemáticas plantean y en que período se realizó y de esta manera poder desentrañar lo que Hegel propone como “lo que está en el tiempo”, el espíritu del momento en que nos toca transitar.

El sentido de mirar hacia adelante, hacia donde vamos, es la forma común en que se expresan los anhelos, nuestros anhelos como género humano, teniendo perspectiva del derrotero recorrido, hasta donde nos paramos a ver hacia ese futuro posible. Ese futuro posible, debe ser imaginado proyectando las diferentes posibilidades, sean económicas, tecnológicas, sociales, ambientales en las que hemos estado inmersos en nuestro devenir. Así, pensar ese futuro es una tarea harto difícil, como compleja es la realidad social de la que se nutre.

La ciencia ficción utiliza algunos conceptos, entre ellos los de distopía y prospectiva prevalecen a la hora de combinar elementos o piezas que conformarán el conglomerado de una historia. Distopía es aquella visión anti-utópica de un posible mundo futuro (…). Prospectiva es la proyección a futuro de determinados parámetros o tendencias verificables en la actualidad (…). Mientras que la distopía es una visión del mundo, la prospectiva es una herramienta de análisis (…)(5). Otros conceptos utilizados son los de ucronía: forma especulativa que juega con aspectos de la historia dando por supuestos acontecimientos no sucedidos; los mundos paralelos: coexiste con el nuestro pero se desarrolla en “otra dimensión”, a la cual se accede a través de algún lugar privilegiado, en medio de alguna situación insólita o gracias a algún experimento descontrolado (6); los catacronismos: cataclismos históricos a partir de algún tipo de intervención de un viajero del tiempo; la eucronía: intervención positiva en el pasado; las discronías: historias terribles que intentan reflejar que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Goligorsky destaca tres aspectos de la ciencia ficción adulta: el hombre y su igualdad, el hombre y su libertad, el hombre y su supervivencia.

Respecto a la igualdad, destaca que la ciencia ficción adulta dota a sus personajes de cualidades y posibilidades netamente humanas, resultando ajeno la idea de un superhombre -o un superanimal- destinado a subyugar literalmente a la tan vapuleada raza humana (7). Esto nos remite a unos de los grandes creadores de la historieta: Héctor Germán Oesterheld, quien dotaba a los personajes de sus historias de la simple conjunción de voluntades y experiencias que un grupo heterogéneo puede dar ante determinadas eventualidades.

La libertad, o mejor dicho los atentados actuales a esta son parte del insumo del genero. Las tele-pantallas del espionaje electrónico, los tests de espionaje psíquico, las quemas de libros, la policía ideológica, son otros tantos elementos de la existencia contemporánea que extrapolados al lenguaje de la ciencia-ficción asumen dimensiones apocalípticas. “La naturaleza del hombre es tan compleja como su medio.”(…) En verdad, el temor a lo nuevo, que es afín al ya citado temor a lo "diferente", acompaña al hombre desde la infancia de la civilización. (…) Naturalmente, va asociado a la imagen de una sociedad injusta, que utiliza al trabajador como si fuera una máquina y lo arroja al montón de los desperdicios cuando puede reemplazarlo por otro elemento más económico y rendidor. En su "Elogio de la ociosidad", Bertrand Russell censura despiadadamente el sistema social en que la tecnificación crea miseria en lugar de crear abundancia y ocio. (…) Mathilde Neil señala que lo peligroso es la santificación de la tecnología, que deja de ser "un medio capaz de humanizar la vida" para convertirse en un fin por sí misma, y denuncia que los objetos que crea la tecnología -cuyo proceso no es entendido por los consumidores- asumieron un carácter misterioso, son los objetos de un nuevo culto... El culto moderno de lo novedoso, sustentado por la publicidad, permite que el individuo se evada, a través de sus deseos, de un presente desprovisto de significado. Una vez que se admite que el hombre tecnológico no puede hallar su medio de expresarse en el trabajo abstracto, burocrático, mecanizado y subdividido de las grandes fábricas y oficinas, la atracción de un objeto que se ha de adquirir y la convicción mística de que su adquisición aportará felicidad contribuyen a dotar de una falsa meta a la jornada de trabajo(8).

Por último, la supervivencia del hombre es el tipo de temas donde afloran los grupos de seres humanos que luchan, enfrentan y resisten los avatares de una vida aplastante por los diferentes “peligros” que el género plantea. Esos peligros, esas alertas enunciadas pueden sintetizarse en la alienación, el consumismo, la hipertecnologización, guerra, medios masivos de comunicación, inmigración, entre otros. Donde colectivos de personas intentarán crear un mundo mejor a las circunstancias dramáticas que deberán afrontar.

Una nota de Francisco Goin nos da cuenta del contexto histórico en el que se desarrolla el cine de ciencia ficción. Por supuesto hablar de este tema implica hablar del siglo XX, siglo signado, en gran parte, por la dicotomía Capitalismo vs. Marxismo. La ciencia ficción expresa en historias distópicas sistemas de opresión, en los que los seres humanos son meros juguetes de fuerzas que les exceden y ante las cuales no hay salida victoriosa. Ejemplos de distopías de Mercado son, por ejemplo, Metrópolis, Blade Runner y Código 54; por su parte, las distopías de Estado incluyen a 1984, Fahrenheit 451, La Naranja Mecánica, Brazil y Doce Monos, entre otras. (…) Siempre contextualizadas por la tensión mercado-Estado, las películas distópicas suelen hacer hincapié en algunos aspectos determinados de dicha tensión. (…) la deshumanización del trabajo mecanizado (…) estados netamente totalitarios (…) violencia marginal y de la violación psíquica del individuo al servicio del adaptacionismo social (…) mecanismos burocráticos del estado autoritario (…) excesos de las megacorporaciones (…). En el medio está el hombre común, inerme y solo(9).

La aldea global: impresiones de cómo andamos por casa

El desarrollo capitalista del siglo XX e inicios del XXI ha logrado la creación de gran cantidad de elementos que mejoran ostensiblemente las condiciones de vida mundiales. Lamentablemente la distribución desigual de la riqueza, propia del sistema, determina que este desarrollo ha sido para pequeñas proporciones de la población mundial. Es decir, que el desarrollo tecnológico, los avances en la medicina y demás logros de esta fase del capitalismo, no son accesibles para las grandes masas. Por si esto fuera poco, aquellos que logran acceder al bienestar de los enunciados avances se hayan subsumidos en una espiral desespiritualizada de consumo, tan sólo llenada esporádicamente con entretenimientos en los vacíos entre la reproducción acrítica del sistema.

La alienación del hombre, es otro de los ejes que la ciencia ficción toma como voz de alerta. Está presente en varios de los filmes que vamos a trabajar donde el hombre esta paradójicamente deshumanizado. Las vidas se hallan sumidas en el letargo, la enfermedad crónica, la muerte prematura (10). Mientras, el gran capital de encarga de invertir miles de millones de dólares (o euros), en estrategias de mercadotecnia, para instalar la necesidad del consumo sin fin, de algo nuevo que reemplazará otro producto ya no tan nuevo, que nos brindará una nueva satisfacción para dar un sosiego artificial y ficticio a nuestras paupérrimas existencias. De esta manera, el mercado de consumo se instala en nuestras conciencias.

Los enfrentamientos bélicos es otro elemento que repercute en nuestras vidas y en las historias sobre el futuro. En desquicio deviene la guerra “santa” entre el “bien” y el “mal”. Cruzada contemporánea (una más) de odio, virulencia e interés económico disfrazada de orgullo herido, de patrioterismo exacerbante, de ángel guardián que los mass media transmiten hasta el hartazgo. Al bombardeo de bombas a millones, se le suma el bombardeo de imágenes a miles de millones (…). Este último no es un ataque donde muere gente, pero sí es la caja mágica donde la opinión y la razón se forman, donde se justifican y naturalizan esas acciones criminales, la divina tv führer justifica el escarmiento ciego, sin pensar que el “mal” está en las mismas entrañas de los autodenominados buenos, de los vaqueros ahuyentadores de indios salvajes, de los soldados combatiendo rojos por el mundo (11).

Cada vez que asisto a alguna buena película de ciencia ficción, donde los horizontes distópicos nos sumergen, aún más, en la sensación de que por alguna razón la humanidad ha errado el camino. En esos momentos, surgen varias inquietudes: ¿el camino de la humanidad es errado o es el camino que por las circunstancias de desarrollo histórico y mental de la humanidad puede tomar? Nietzsche ante inquietudes similares ha dicho:

Mil metas ha habido hasta ahora, pues ha habido mil pueblos. Solamente falta la cadena que ate las mil cabezas, solamente falta la única meta. La humanidad no tiene aún su meta.

Mas decidme, hermanos: si a la humanidad le falta todavía la meta, ¿no es que aún falta también - ella misma? (12)

3- Filmografía analizada

Breve cronología del cine de ciencia ficción sin intenciones de ser rigurosa

Podemos decir que el inicio del cine de ciencia ficción acompaña al cine mismo, ya que en 1902 se hace Viaje a la Luna de Georges Méliès. De todas maneras, exceptuando algunos filmes, como Metrópolis (1926) de Fritz Lang que pone de manifiesto un mundo de antagonismos marcados por la explotación de una clase de propietarios hacia la de los trabajadores, o La guerra de los mundos (1953) donde la historia juega con la paranoia de la invasión y trata de mostrar lo que es sufrir en carne propia una conquista. En general hasta los años sesenta no hubo buenas producciones dignas de mención.

En la década de 1960 aparecen tres excelentes filmes donde se reflejan diferentes temáticas.

En 1966 la adaptación de la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury por Francis Truffaut puso en la gran pantalla esta distopía de estado, donde se logra trasmitir perfectamente el reflejo de un Estado autoritario en caza de brujas. ¿Cuántos regímenes totalitarios antes y después de la película se dedicaron a la quema de libros?

La atmósfera del filme es la de un mundo en el que unos pocos intentan preservar algunos elementos esenciales, como es el saber acumulado de la humanidad. En ese mundo de desesperación la alienación se hace palpable a través de antenas desde donde se trasmite la premisa que leer hace infeliz. Aquí encontramos algunas similitudes con Un mundo feliz de Aldus Huxley, donde la gran mayoría de la población vive sedada para contrarrestar el vacío ante la conciencia de esa vida (13). Cabe destacar que los lectores de Bradbury criticaron la adaptación de Truffaut aunque esto suele suceder con novelas magistrales que adecuadas al lenguaje cinematográfico pierden potencia, aunque no acuerdo totalmente en este caso.

En 1968 se adapta El planeta de los simios, novela de Pierre Boulle por parte de Franklin Schaffner donde se manifiesta el peligro de la hecatombe nuclear en un contexto donde la guerra fría estaba en un punto extremadamente álgido.

Hasta aquí se destacan distopías de estados con niveles de confrontación a lo diferente. En ese contexto aparece 2001: odisea del espacio que en el inicio del film hace referencia a un futuro con mayor cordialidad entre las potencias de ese momento, pero con secretos, respecto a los descubrimientos que hacen. A partir del film de Kubrick el género contará con presupuestos millonarios para sus realizaciones, dejando de ser en parte un género marginal. Esta situación se vislumbrará en la década de 1970 donde la industria cinematográfica producirá gran cantidad de filmes que no por ello logran ser una buena historia, como es el caso de la saga hecha por George Lucas.

Entre los destacables podemos mencionar a Solaris de Andrei Tarkovsky en 1972. Las películas de comienzos de la década exploraron el tema de la paranoia, en el que se representaba a la humanidad bajo la amenaza ecológica o tecnológica de su propia creación, en títulos como THX 1138 (1971), La naranja mecánica (1971), Silent Running (1972) y Westworld (1973). (…) En 1977 se estrenaron Star Wars y Close Encounters of the Third Kind que fueron grandes éxitos en taquilla y trajeron un aumento importante de películas de ciencia ficción. Además, Star Wars ayudó a difuminar la distinción entre géneros de fantasía, ciencia ficción y superhéroes. En 1979, Star Trek: La película trajo por primera vez una serie de televisión al cine. Las películas de Ridley Scott, como Alien y Blade Runner, presentaban un futuro caótico, oscuro y sucio y representaba a los extraterrestres y cyborgs como hostiles y peligrosos. En comparación, la película de Steven Spielberg, E. T.: El extraterrestre, uno de los mayores éxitos de los años 1980, presentaba a los extraterrestres como seres benignos y amistosos.

Las adaptaciones de presupuestos altos de Dune de Frank Herbert y la secuela de 2001, 2010: The Year We Make Contact, fueron fracasos en taquilla lo que disuadió a los productores a invertir en literatura de ciencia ficción. Durante la segunda mitad de la década de 1980, los principales contribuidores del género fueron James Cameron con The Terminator (1984) y Paul Verhoeven con RoboCop (1987). También se comenzó a utilizar la animación para el género de ciencia ficción, con ejemplos la francesa Gandahar (1988) o en la japonesa Akira (1988) (14) donde todo se despedaza, y se derrumba en la irrealidad, Akira como el poder total, la energía pura manipulada por gobiernos y corporaciones.

Si bien en varios portales donde se lista la filmografía de ciencia ficción no figuran las realizaciones de Terry Gillian, es deseable mencionar a Brazil (1985) y 12 monos (1995). Las mismas reúnen la condición de ser historias de ciencia ficción, en ambos casos son distopías de estado. Una suerte de “mirada weberiana” sobre un futuro encorsetado por regímenes con una burocracia exacerbada en sus aspectos más recalcitrantes. En el caso de 12 monos, además hay elementos eucrónicos, en el sentido que en el presente del film se intenta corregir hechos del pasado a través de viajes en el tiempo.

Durante los noventas el clima de no future por el “fin de la historia” potencia géneros como el cyberpunk originario de los ochentas, a esto se le suma las posibilidades que comienza a brindar la red de redes dando como resultado una serie de filmes que retomarán el camino abierto por Blade Runner respecto a la inteligencia artificial con derivaciones a la red como es el caso del anime japonés Ghost in the shell (1995).

La arista religiosa se puede ver en el film dirigido por Luc Besson en 1997, El quinto elemento.

En 1999 dos películas totalmente diferentes nos hablan sobre la realidad / irrealidad que la red de redes o los videojuegos nos generan. La más interesante pertenece a David Cronemberg y es ExistenZ, la otra analizada en este trabajo es la controvertida The Matrix. En el film de Cronemberg asistimos a la confusión, o peor aún al deseo de querer estar en las variantes ficticias de un juego, una irrealidad tan intensa que nos invita a ser parte de ella, a conectarnos a esa vaina tan seductora.

El nuevo milenio nos traerá algunas nuevas versiones de El planeta de los simios de Tim Burton (2001), Solaris (2002) y la Guerra de los mundos (2005). De la versión de Burton no hay mucho para decir, es buena pero intrascendente. En el caso de Solaris se hace hincapié en la historia de amor con un estilo clásico, en el sentido de tragedia similar a Romeo y Julieta. Además dotará a Solaris de una visión más religiosa que Tarkovski, donde en una cena en la tierra se discute sobre una visión racional o una religiosa (¿probabilidad matemática en el universo o ser superior creador?). La versión de Spielberg tiene un buen inicio, el clima de la invasión, para luego ser un completo bodrio.

En 2001 aparece Inteligencia Artificial una película de Spielberg con colaboración de Kubrick en el guión. El protagonista, un robot de inteligencia artificial, transita el dilema planteado en pinocho, el de ser un ser no humano con deseos de serlo. Por momentos aparecen planos secuencia dignos de Kubrick en el Resplandor, pero la historia no llega a remontar vuelo. Aunque hay elementos con intenciones de profundidad como la pregunta moral sobre: ¿qué responsabilidad tiene el humano para responder ante el amor del robot? La respuesta es otra pregunta ¿Dios no creo a Adán para amarlo? El objeto del desarrollo industrial de la Inteligencia Artificial es menguar el dolor humano a determinadas perdidas. Hay un plano similar al de Ghost in the shell en el agua, en donde la autoconciencia, en este caso, se genera a través del deseo.

En 2002, El ataque de los clones ira completando la saga de Star Wars. En una secuencia, se hará una aberrante justificación de una masacre a una tribu nómada de aspecto similar a las poblaciones civiles masacradas por EEUU en las sucesivas guerras a Medio Oriente. La saga de Star Wars se completa en 2005, concluyendo la trilogía con La venganza de los Sith.

También en 2002 Minority Report será una realización interesante en su planteamiento respecto a estados represivos, sobre todo teniendo en cuenta que EEUU ha planteado guerras preventivas como la invasión con argumentos falsos a Irak en 2003.

En 2003 se estrenan con seis meses de diferencia The Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions. También aparece Wonderful days una animación de Corea del Sur que llevó 5 años hacer y que no está relevada en ninguna filmografía de ciencia ficción, siendo que es una excelente historia distópica sobre la post hecatombe ambiental, donde hay un antagonismo social a través de grupos que resisten los embates de las clases dominantes. Con hermosas imágenes, banda sonora y una historia de amor triangular, dicho anime es una gran realización.

En 2005 los hermanos Wachowski reflotan (como guionistas y productores), el comic V de venganza del anarquista Alan Moore (que no estuvo de acuerdo con la adaptación), una historia que pone sobre la mesa la discusión sobre el uso de la violencia, donde un personaje: “V”, con el uso de la violencia intenta sacar el temor a la población subyugada por un régimen totalitario y represivo (en un pasaje del film se ven métodos de desaparición forzada de personas). En la historia se combinan una distopía de estado con un final utópico, el de las masas en la plaza derribando el régimen (15).

En 2006 el director mexicano Alfonso Cuarón realiza en Inglaterra Children of men un film signado por un contexto de contaminación, guerras, calentamiento global y persecución a la inmigración en el 2027. Con la excusa de que transcurre en un futuro ‘próximo’, me dio la posibilidad de hablar del presente. No quería rodar una película acerca del futuro, sino del presente, de las circunstancias actuales que moldean nuestro futuro (16).

Del itinerario de filmes propuestos debo decir que hay al menos cinco realizaciones ausentes y que debería no estarlo (Blade Runner, Brazil, 12 monos, ExistenZ y Wonderful days) y un film de más, tan sólo elegido por la polémica que despierta, como es el caso de The matrix. Hecha esta aclaración nos lanzamos al análisis de los filmes elegidos.

Indice de notas sobre filmes de ciencia ficción
2001: odisea del espacio (1968)
Solaris (1972)
Una mirada desde el lente hegeliano del Film Ghost in the Shell (1995)
The matrix (1999)




1- GREGORICH, Luís. Smith por Capanna. El péndulo nro. 11, Ediciones La Urraca, Buenos Aires, 1986. Págs. 117 a 119

2- GOLIGORSKY, E. y LANGER, M. La realidad de la ciencia ficción en Ciencia ficción, realidad y psicoanálisis, Paidos, Buenos Aires, 1969. Pág. 15.

3- GOIN, Francisco. Cine, distopía y prospectiva. La ventana indiscreta, revista de cine y filosofía, nro.4, La Plata, 2006. Págs. 4 a 9.

4- GOLIGORSKY... Op. cit., Pág. 18

5- GOIN, Francisco. Op. Cit.

6- CAPANNA, Pablo. La nariz de Cleopatra y el teniente Bonaparte. El péndulo nro. 12, Ediciones La Urraca, Buenos Aires, 1986. Págs. 36 a 53.

7- GOLIGORSKY... Op. cit., Pág. 60

8- GOLIGORSKY... Op. cit., Pág. 63 a 66.

9- GOIN, Francisco. Op.cit.

10- GOLIGORSKY... Op. cit., Pág. 16.

11- LANDI, Marcelo, Editorial. El Perseguidor 4. Septiembre de 2001. Págs. 2 a 3. http://www.nodo50.org/galponsur/perseguidor/04edit.htm

12- NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zarathustra, SARPE, Madrid, 1983. Pág. 79.

13- Del ensayo de Goligorsky, tomamos, una cita de Jorge Luis Borges, que nos produce una fuerte identificación al enunciar a los días no laborables, como aquellos en los que el vacío produce un desasosiego difícil de sostener. Propio del tedioso sinsentido que adquieren en esos días nuestras vidas tan ajenas a búsquedas esenciales: En este libro de apariencia fantasmagórica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad, como los puso Sinclair Lewis en Main Street”.

14- Wikipedia. Ciencia ficción. Recuperado el 21/05/07 en http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_ciencia_ficci%C3%B3n

15- Para ampliar recomendamos leer el artículo de SIMONETTI, Enrico. V de violencia, La ventana indiscreta revista de cine y filosofía, nro.3, La Plata, 2006. Págs. 29 a 31.

lunes, 9 de julio de 2007

Tarkovski y la ciencia ficción

Indice de notas sobre filmes de ciencia ficción
Introducción
2001: odisea del espacio (1968)
Solaris (1972)
Una mirada desde el lente hegeliano del Film Ghost in the Shell (1995)
The matrix (1999)

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Solaris (1972)[1]

El territorio y el espíritu

Rusia se encuentra en un territorio bisagra donde Europa se pierde y Oriente no llega con todo su fulgor. Es ahí donde surge una serie de tradiciones políticas y culturales que a veces miran a Europa centro. De todas maneras, su inhóspita lejanía la aísla de sus propias cavilaciones y derroteros que incursionarán en acciones profundas, extremas. Rusia conforma un gran territorio de climas poco propensos para almas débiles. Es ahí donde se forjan temperamentos de características similares al territorio en que habitan. Tarkovski representa toda una tradición de ese temple ruso, un Dostoievsky del cine, donde ese temperamento nada tiene que ver con falta de sensibilidad, sino con la firmeza de explorar los intersticios más recónditos de nuestro ser.

En su momento, el estreno de Solaris representó -o quiso ser presentada así- “la respuesta soviética” a 2001: Odisea del espacio, una situación dada más por el contexto de la guerra fría que por los deseos de cualquiera de los directores implicados. De hecho, Tarkovski se vio muchas veces limitado por el régimen soviético, reflejo de un típico encorsetamiento de la izquierda respecto a la cultura, que tal vez se lo puede rastrear en el sentido de utilidad.

En muchos casos una realización artística no persigue más intereses que transmitir alguna sensación. Esto puede escapar a la comprensión de los administradores de la política, siempre deseosos de mensajes directos y masificantes. Más allá de eso, Tarkovski siempre encontró la forma de expresar su poética obra cinematográfica. Conciente de la “posición ambigua del cine, situado entre el arte y la producción comercial e industrial” y también de lo aristocrático del arte, en el sentido de la selección del público incluso en arte colectivo, donde “el efecto va ligado a la vivencia de una persona en particular”, pero como artista es la voz del pueblo que mejor refleja su tiempo. Mientras trabajé en la Unión Soviética, en innumerables ocasiones se me hizo un reproche harto difundido: vivir “lejos de la realidad”, haberme aislado yo mismo de los intereses sustanciales del pueblo. (…) En el fondo es una concepción idealista el imaginarse que un artista o cualquier otra persona puede “apearse” sin más de la sociedad y la época, poder vivir libre del tiempo y del espacio en los que ha nacido. A mí me parece que toda persona y por eso también todo artista (…) es sin quererlo un producto de la realidad que lo circunda. También se puede decir que el artista refleja esa realidad de un modo que no gustará a todos. Entonces ¿porqué hablar de “alejamiento de la realidad”? No hay duda que cada persona expresa su época y lleva dentro de sí las leyes de ésta. Independientemente que las conozca o pretenda ser ajeno a ellas.

Ya he dicho que el arte incide sobre todo en las emociones de una persona y no tanto en su razón. Su meta es reblandecer su alma, hacerla receptiva para lo bueno (…). Por eso el autor nunca debe esperar una recepción unívoca, acorde con su propia impresión. (…) El debate sobre si una obra de arte determinada es comprensible “para la mayoría”, esa mayoría mítica sólo añade confusión sobre la verdadera relación entre el artista y su público o, lo que es lo mismo, su tiempo[2].

En este sentido, podemos encontrar similitudes en el mensaje respecto a la concepción del arte y específicamente del cine entre Kubrick y Tarkovski, el primero habla como experiencia no verbal, a lo que agregamos del segundo la meta de llegar al alma generando una lectura propia.

Resulta difícil un análisis unidireccional del filme. Tarkovski es antes que nada un poeta que hace del cine (al igual que Kubrick) una composición que trasciende el lenguaje y genera una libertad en cuanto disposición de materiales para esculpir sus experiencias. El autor puede sentirse como creador de una realidad ilimitada de un mundo propio, sobre todo si ese mundo es creado desde el cine o la música, definidas por Tarkovski como artes inmediatas que se dan por fuera del lenguaje (signos y normas). El cine es recepción inmediata, emocional y dirigir cine es separar la luz de la oscuridad.

Que el encorsetado régimen soviético no haya comprendido la creación artística en su amplio espectro, y sólo avalara aquello que comprendía para utilizarlo en provecho de sus fines, no modificó el pensamiento de Tarkovski, mucho más radical en el sentido liberador del término que la anquilosada revolución rusa.

En cuanto a la libertad, se opone a lo que las democracias occidentales entienden por ella: el concepto que implica ir en detrimento de los demás generando falta de espiritualidad y soledad en la humanidad. Pero ahí no está la libertad. Libertad significa aprender por fin a no exigir nada de la vida o de los demás hombres, sino sólo de nosotros. Libertad: sacrificio hecho en nombre del amor. (…) En las películas que he realizado hasta la fecha, siempre he querido hablar de personas que, siempre dependiendo de otras, es decir, no siendo libres, supieron conservar su libertad interior. He mostrado personas aparentemente débiles. Pero también he hablado de la fuerza de esa debilidad, una fuerza que emerge de sus convicciones morales[3].

Tarkovski resalta su desinterés por la ciencia ficción algo recurrente en muchos directores que incursionan en ella, porque los elementos del género (naves espaciales, efectos, etc.) distraen de lo esencial. Más allá de esta aseveración, Solaris es un filme donde se conjugan satisfactoriamente todos los elementos presentes en otras obras del autor junto a los del género.

La película

La historia del filme es la de una investigación científica en el espacio, más precisamente la de una estación espacial (solarística) orbitando sobre un cuerpo celeste con un mar extraño denominado Solaris. Pero también es la historia de un hombre de ciencia, Kelvin, reflejo ejemplar de una vida cosmopolita y poseedor de una tremenda entropía que desatará su energía en la misión, ante el desconcierto de los sucesos poco asequibles desde una sola mirada.

En este sentido, hay una similitud respecto a 2001: Odisea del espacio: tanto Kelvin como el doctor Floyd o Dave poseen alta capacitación en conocimientos científicos, reflejo de dos sociedades competitivas y desarrolladas. Aunque existe una diferencia sustancial, Kelvin (si bien no lo ejercerá en el espacio) viene de una tradición reflexiva y espiritual -reflejadas en su familia. Esto determinará ante los diferentes imprevistos una reacción reflexiva. En cambio Dave se ajustará pragmática y acríticamente a los múltiples sucesos.

Ante determinados hechos confusos que concluyen con el suicidio de uno de los científicos responsables de la misión y amigo, Kelvin será encomendado a la misión de verificar lo sucedido y decidir qué hacer con la estación espacial.

Ya desde el arribo a la Solarística, Kelvin asistirá con desconcierto a la caótica atmósfera que se vive en la estación espacial. A medida que vaya internalizando aquello incomprensible, sucederán los primeros diálogos con los dos científicos, que le aconsejarán primero experimentar determinadas apariciones generadas por el mar de Solaris antes de evaluar sus erráticas conductas.

Es ahí donde aparecerá Hari, la mujer suicida amada por Kelvin. Aunque contrariado, él la eliminará enviándola al espacio. Posteriormente, hará su aparición otra Hari, de la que no podrá ni querrá ya desprenderse.

Esta situación inverosímil derivará en una serie de razonamientos, diálogos y un profundo cuestionamiento interno. Varias conversaciones grafican el nivel de profundidad, como el iniciado por Snaut, uno de los científicos, respecto a la relación de la humanidad con la exploración. Exploración como extensión de una cosmovisión a todos lados. Ese diálogo luego seguirá con algunas nociones sobre Dostoievsky. El hombre y su impronta de conquista a sangre y fuego. Kris Kelvin experimentará que, como exponente de una cultura del poder basada en el control, él mismo ha provocado sufrimiento y que, como objeto usado instrumentalmente por esa cultura (es el enviado del Consejo Espacial), su interioridad está atrofiada. A un problema visto en primera instancia como de mera índole científica ya no opondrá una hipótesis experimental; acabará respondiendo con una transformación interior. El Hombre no resolverá un problema científico último (el ser del hombre como parte de un cosmos) sin la purificación moral de su alma.[4]

En esa estación, de un mar inescrutable y una desolación misteriosa, afloran las preguntas que cimientan gran parte de las inquietudes filosóficas: amor, felicidad, razones y sinrazones de la existencia humana. Entre el delirio de la fiebre Kelvin preguntará: ¿Te acuerdas de los sufrimientos de Tolstoi por no amar a toda la humanidad? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde entonces? No puedo comprenderlo… ayúdame. Por ejemplo, yo te amo como ser humano. El amor es un sentimiento que se puede experimentar, pero no hay forma de explicar, como si fuera un concepto. Uno ama lo que puede perder. A sí mismo, a la mujer, a la patria… Hasta ahora la humanidad y la tierra eran inaccesibles para el amor. ¿Me comprendes? ¡Somos tan pocos! ¡Tan solo varios miles de millones! ¿Quizá estemos aquí sólo para sentir por primera vez al ser humano como motivo de amor?

Luego entrará en un estado de oníricas alucinaciones donde emergerá la edípica relación materna. Mientras, Hari la suicida reproducirá un nuevo suicidio, en este caso redentor. Al despertar de Kelvin, Snaut leerá la carta de despedida de Hari y en el mar de Solaris emergerán islas. Un nuevo diálogo será la despedida entre Kelvin y Snaut.

Este camino de conversión le permite integrar, mediante una superación amorosa y creativa, los restos perturbadores de su Edipo. Kris reconoce que la dimensión dominante del principio de placer (…) le cerró el crecimiento humano en plenitud y lo hizo volcarse hacia una razón estrechamente instrumental, pues su yo necesitaba defenderse agresivamente contra las dimensiones oscuras y profundas de la vida, mediante la instauración de un mundo tecnológicamente manejable según el antojo deseante y sin rumbo ético. Poseer el cosmos, esquivando al padre y a la esposa era digno substituto inalcanzable de la madre igualmente inalcanzable.[5]

El final reencontrará a Kelvín con la casa paterna, su río, y su distanciado padre concluyendo en un abrazo alegórico del cuadro de Rembrandt (El regreso de hijo pródigo). Mientras, la imagen se eleva para mostrarnos esa isla en ese mar en Solaris.




[1] Título: Solaris, URSS, 1972. Dirección: Andrei Tarkovski, Producción: Viacheslav Tarasov, Guión: Fridrikh Gorenshtein, Andrei Tarkovski, basada en la novela de Stanislaw Lem, Música: Eduard Artemyev, Fotografía: Vadim Yusov, Reparto: Natalya Bondarchuk, Donatas Banionis, Jüri Järvet, Anatoli Solonitsyn, Vladislav Dvorzhetsky, Avigdor Leinov.

[2] TARKOVSKI, Andrei, Esculpir en el tiempo. Ediciones RIALP, Madrid 1996. Pág. 192, 193.

[3] TARKOVSKI, Andrei, Esculpir en el tiempo. Ediciones RIALP, Madrid 1996. Pág. 208.

[4] VOET, Georges. Andrei Tarkovski: un pensamiento esculpido contra el tiempo. Claves filosóficas de su obra a través del análisis de Solaris. Publicado en revista Ixtus. Espíritu y cultura. Año X, número 39, 2003. Recuperado el 21/05/07 en http://www.temakel.com/cinetarkovski.htm

[5] VOET, Georges. Op. cit.

jueves, 21 de junio de 2007

La odisea de la ciencia ficción


Indice de notas sobre filmes de ciencia ficción

Introducción
2001: odisea del espacio (1968)
Solaris (1972)
Una mirada desde el lente hegeliano del Film Ghost in the Shell (1995)
The matrix (1999)

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2001: odisea del espacio(1968)(1)

Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?(2)

Primer acto: el amanecer del hombre

Ese primer hombre tomando el hueso que lo eleva al cielo inmenso de azul celeste, luego de observar durante horas, de haberlo intelegido hueso. ¿Cómo pensaba el primero de los hombres? Sin símbolos, o si: otros. Imagen absoluta, pensar sólo en imágenes: un hueso, un hueso, un HUESO. Hueso, nubes, nieve, luna, dientes, parte de los ojos, BLANCO. Duro, piedra, rama, puño, cuernos. Tomarlo, asirlo, fuerte ggsshh, grrgrrgrr, ggsshh, ggsshha, gsha, gsha, ahh, tomarlo-gsha, pegar-gsha, enemigo-gsha, pegar-gsha, matar-ggsshh, poder gisha-grrrr, poder gisha-grrrrr. Poder. PODER.

La tribu del hueso blanco someterá a los prehombres hasta que aprendan a ser hombres, robarán sus hembras, las penetraran, someterán, seducirán, gisha grr, ahh, ah, ahh, dormir, ahh. Despertar grr. Todos grr, ahh, grr, ahh. Asombro aaah, oh, oohh, aah. Piedra negra, no luna, ojos cerrados. Fría, nieve, piedra, piedra dura negra fría: enigma aaahhh, aaahhh, aaaaaah. La odisea de la búsqueda eterna de la luz, de la iluminación, la comprensión de la compresión y explosión de la materia. Energía.[3]

Este escrito incurre en un error cronológico, posiblemente por el agnosticismo, que impidió ponerlo tal cual se muestra en la película. La piedra puesta primero por una civilización, y por lo tanto, detonante de la inteligencia del prehombre. Aún así, esas palabras reflejan el éxtasis que 2001: odisea del espacio, representa como experiencia visual metafísica, difícil de materializar en palabras que la engloben en su totalidad. De todas maneras, en este caso y repuestos de las sensaciones, intentaremos desmenuzar e ir más allá de la experiencia sensitiva, de espectador y del halo místico que su realizador dotó al film.

Segundo acto: el centinela lunar

Ambientada en 1999 el segundo acto se inicia con el Dr. Floyd en un vuelo espacial por Pan American[4] hasta una estación espacial internacional. Esta parte resulta llamativa porque las relaciones y diálogos son insustanciales. La atmósfera, si bien agradable, donde la cadena Hilton tiene oficinas junto a la Bell Souht tiene una ambientación de tintes extremadamente superficiales y frívolos, por lo que hay un tremendo contraste con la escena anterior, la belleza visual del transbordador llegando a la estación espacial en una coreografía de hermoso erotismo al son del Danubio Azul. Escena que se repetirá antes de alunizar, en el viaje de la estación espacial a la base lunar. Esa ambientación musical entre cada acción funciona como un mundo diferente en el sentido de lo trascendental de las imágenes, donde la belleza y la armonía pasan por otro lado diferente al de las relaciones humanas. Ese contraste, que Kubrick puntualiza en las “coreografías espaciales”, parecen denotar un distanciamiento fuerte con las relaciones que entablan esas personas perfectas desde el punto de vista sistémico: buenos científicos, patriotas, de familias alegres identificadas con los valores del sueño americano[5]. Esta situación se repetirá en el trato frívolo dispensado entre los dos cosmonautas despiertos en el viaje a Júpiter. En este sentido, quien tiene inquietudes será HAL 9000. Es decir, los humanos reproduciendo sin preguntas el estado de cosas y la inteligencia artificial ahondando en los problemas filosóficos, profundizando sobre sus inquietudes. Luego de 2001: odisea del espacio, vendrá toda una serie de filmes que dotarán de los atributos más deseables de la humanidad a la inteligencia artificial.

Ya en la luna, Floyd convocará a una reunión donde con enérgica elocuencia dará sus razones para mantener en secreto el descubrimiento de una misteriosa piedra, rompiendo los códigos que aparentemente reinan en la colonización espacial (tomando como referencias las advertencias del científico ruso durante su paso por la estación espacial). Posteriormente, vendrá un viaje hacia el lugar del descubrimiento. Cuando se acerquen al desenterrado monolito (prueba contundente de vida inteligente más allá de la tierra) y este reciba los primeros rayos de sol, emitirá un ensordecedor sonido que dará aviso que los homínidos pudieron desarrollarse y salir de su planeta.

Haciendo una especulación ucrónica (que hubiese pasado si...), respecto a si la carrera espacial hubiese continuado, podemos decir que tal vez Kubrick hubiese acertado con sus investigaciones prospectivas, pero eso no pasó. El socialismo real cayó y aún antes la U.R.S.S. había abandonado la carrera espacial que encabezó hasta la llegada del hombre a la luna por parte de E.E.U.U. (1969). Los inflados presupuestos se hicieron insostenibles y la competencia fue declinando. En el caso de E.E.U.U. le resulto más interesante costear guerras imperialistas a países poseedores de recursos naturales estratégicos. Eso quiere decir que las prospectivas de finales de la década del sesenta, en lo que se refiere a viajes espaciales no acertaron (aunque tengamos en cuenta que el 2001 como año de esa odisea, fue elegido por ser un año más al 2000 de la mítica Metropolis de Fritz Lang). Los “clásicos” de la ciencia ficción son más recordados como documentos históricos que como productos perdurables de la imaginación.[6]

En el contexto de guerra fría en que se estrena el film y donde aún occidente estaba retrazado respecto a la Unión Soviética en la carrera espacial se podría entender (y esto trasciende al genial director) como la típica reacción de la industria cinematográfica de Hollywood de ganar en el cine aquello que no se gana en la realidad, recordemos que el filme tuvo un presupuesto extremadamente abultado para la época.

La inteligencia artificial autosuficiente

El Tercer Acto es la Misión a Júpiter donde se manifiesta la conflictividad entre la Inteligencia Artificial y el ser humano, en este caso representada por el megaordenador HAL 9000, que intentará deshacerse de los dos humanos despiertos (otros tres hibernan) ignorantes del objetivo de la misión, que reparten la monotonía del viaje entre comunicaciones intrascendentes con la tierra, caminatas circulares y ajedrez con Hal.

En un reportaje hecho desde la tierra a los dos cosmonautas y a Hal, el periodista notará una no virtud o bajeza en Hal inherente a la humanidad: un orgullo extremo de autosuficiencia. Esa desvirtud de arrogancia, orgullo y confianza desmesurada irá generando desconfianza hacia sus “jefes” humanos. Esta situación se hará explicita cuando el cosmonauta Dave, en el instante posterior a dialogar sobre los dibujos, se niega a discutir con Hal respecto a la misión, tornándose una amenaza. Ante esa situación Hal detecta (en una reacción prácticamente infantil) una falla futura que será el inicio de un conflicto entre los cosmonautas y Hal que concluirá con los 3 científicos hibernados y el otro cosmonauta muerto. Mientras, Hal justificará las fallas como humanas. Dave, el sobreviviente, que luego de varias peripecias desconectará a la ordenador en una escena de hondo dramatismo, donde Hal se despedirá cantando la primera canción que entonó una maquina (Daisy, Daisy de Harry Dacre, 1892), una suerte de vuelta a los inicios de las maquinas, de vuelta “romántica” a la comunión hombre herramienta tal vez. Momento justo en que se activará una grabación donde informará Dave de la misión: investigar el destino de la señal emitida por TMA-1 en 1999, en un punto cercano a una de las lunas de Júpiter.

Júpiter y más allá del infinito

En el Cuarto Acto asistimos a toda una secuencia plagada de alegorías. Una vez arribado el discovery a la órbita de Júpiter, Dave accederá a una puerta espacio temporal que lo trasladará en un viaje caleidoscopico y surrealista hasta un lugar donde será testigo del paso del tiempo (su tiempo). En Así habló Zarathustra, Nietzsche expresa: El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, - una cuerda sobre un abismo. Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse. La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso[7]). Entre el hueso blanco arrojado por el primero de los hombres y el viaje del cosmonauta Dave, hasta su muerte y gestación del niño estelar, midiéndolo en los tiempos estelares del universo son tiempos cortos. El tiempo necesario para dar un nuevo salto y acompañar la explosión infinita.

Dios ha muerto

Algunos han dicho que es el primer film que trabaja los conceptos de Nietzsche, ante esto se puede visualizar que el film da una respuesta a las inquietudes del autor respecto a cual puede ser nuestro salto en la cadena evolutiva, en este sentido el hombre pasando a ser un niño de las estrellas, de la energía, del universo es una de las forma en como la ciencia ficción ha resuelto ese próximo paso. Varios filmes reflejan esta cuestión, como Akira y Ghost in the shell. No es casual que vengan del país conjunción de la mayor tecnologización y de cultura milenaria como Japón.

Ante un reportaje de la revista Playboy luego del estreno Kubrick se mantiene reticente a dar demasiadas explicaciones, aunque se pueden encontrar elementos para polemizar.

Playboy: Gran parte de la controversia que rodea 2001 reside en el significado de los símbolos metafísicos que abundan en el film -- los pulidos monolítos negros, la conjunción orbital de la Tierra, la Luna y el Sol en cada intervención del monolito en el destino humano, el aturdidor final de tormenta calidoscópica de tiempo y espacio que sumerge al astronauta superviviente y prepara el escenario para su renacimiento como "niño de las estrellas" impulsado hacia la Tierra en una placenta translúcida. Un crítico en cierta ocasión definió 2001 como "el primer film Nietzscheano," sosteniendo que su tema esencial es el concepto de Nietzsche de la evolución del hombre desde el simio al humano y al superhombre. ¿Cuál era el mensaje metafísico de 2001?

Stanley Kubrick: No es un mensaje que yo haya tratado de convertir en palabras. 2001 es una experiencia no verbal; de dos horas y 19 minutos de película, sólo hay un poco menos de 40 minutos de diálogo. Traté de crear una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente en el subconsciente con su carga emotiva y filosófica. Como diría McLuhan, en 2001 el mensaje es el medio. Quise que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que alcanzara al espectador a un nivel interno de conciencia como lo hace la música; "explicar" una sinfonía de Beethoven sería castrarla levantando una barrera artificial entre la concepción y la apreciación. Eres libre de especular como quieras acerca del significado filosófico y alegórico del film - y esa especulación es una indicación de que ha triunfado en llevar a la audiencia a un nivel más profundo - pero no quiero trazar un camino verbal para 2001 que cada espectador se sienta obligado a seguir o incluso tema haber perdido el hilo. Creo que si 2001 triunfa, es en llegar a un amplio espectro de gente que no había tenido un pensamiento sobre el destino del hombre, su papel en el cosmos y su relación con más altas formas de vida. Pero incluso en el caso de alguien que es más inteligente, ciertas ideas encontradas en 2001 pueden, si se presentan como abstracciones, cae a menudo sin vida y es automáticamente asignado a la oportuna categoría intelectual; experimentado en un contexto cinematográfico visual y emocional, sin embargo, tocan la fibra más profunda de la existencia de cada uno.[8]

Trascendiendo el halo místico que tal vez aportara la cuota de misterio necesaria para sumar aún más público, 2001: odisea del espacio marca un hito en el cine de ciencia ficción. Un antes y un después a la hora de encarar historias sobre el futuro en los niveles de profundidad de la historia[9], en el pulido estético de cada toma por sus técnicas innovadoras para ese momento, por los niveles de obsesividad con que el realizador ha encarado el filme (como la gran mayoría de su filmografía); por eso, 2001: odisea del espacio lleva a una nueva frontera al género, también lo hace con el cine en general, al lograr del mismo, experiencias sensitivas que hacen del cine una herramienta extremadamente potente a la hora de comunicar la profundidad de los pensamientos que trascienden el lenguaje de las palabras. Este lenguaje cinematográfico donde la combinación de la música y la imagen se mixturan para trasmitirnos ideas y sensaciones, lo veremos en múltiples filmes de todos los géneros. Las composiciones visuales auditivas de ciencia ficción que en este momento se me ocurren son la poderosa Blade Runner, Solaris (aunque con menos recursos, las composiciones poéticas de Tarkovski son magistrales) y Estados Alterados. En el cine de otros géneros y actual, algunas de las realizaciones de Kim Ki Dux logran un éxtasis de este tipo, como en Primavera, verano, otoño, invierno y otra ves primavera o Héroe de Zhang Yimou -Donde la forma surge como elemento supremo de la trascendencia, la obra perfecta se sintetiza en la forma. Una palabra, una caligrafía, una espada, la simpleza como valor, la simpleza como fin. Finitud para la cobardía y la displicencia, inmortalidad para la heroicidad, la sustancia en la forma, la forma conjunto del todo unificador del mensaje-. Esas palabras que definen de alguna manera las sensaciones que me trasmitió en su momento Héroe, pueden trasladarse en cierto aspecto a 2001.

Aunque, creo no haber logrado develar el halo místico como me propuse, así que volvamos a intentarlo, aunque dudo que pueda lograrlo ya. ¿Por qué?, bueno, no soy lo que Kubrick denomina en el citado reportaje como cierto elemento de "lumpen literati" que es tan dogmáticamente ateista y materialista y terrestre que encuentra la grandiosidad del espacio y la miríada de misterios de la inteligencia cósmica un anatema. En mi caso, cada vez que logro en algún cielo limpio mirar hacia las estrellas y quedarme contemplando esa belleza que nos arrasa, se hace imposible no pensar la posibilidad de que, al menos una estrella más, con un planeta gravitando en ella, haya generado las condiciones necesarias para la existencia de vida.[10]

Aunque aquí surgen algunas preguntas. ¿Kubrick al dotar de divinidad a alguien que esboza lo que va a pasar y sólo pone la “manzana de Newton” que acelerará el proceso tiene algo de divino?, ¿o tan sólo hay una intervención que acelerará un proceso histórico que está gestándose? Si ese u otro homínido se cayera con rama y todo de un árbol y abajo hubiera un animal. El “nacimiento del hombre” se daría de la misma manera, porque está antecedido por algún tipo de razonamiento por parte del homínido, que hará una relectura de la situación casual, donde descubrirá que una rama es una buena herramienta para golpear. Por esta razón, me parece que el monolito sólo juega como un elemento de la historia para vertebrar la intervención de otra forma de vida inteligente.

El prehombre que toma el hueso, lo toma como se dan los descubrimientos que cambiaron la historia del hombre, ¿que quiero decir con esto? Bueno vayamos al ejemplo de la manzana de Newton, la significación de la manzana es el detonante de aquello que Newton viene rumiando y elucubrando. La manzana es el elemento casual que acelera la dilucidación. De esta manera en ese lugar lejano de África donde el hombre se forjó, el hueso tomado, o un palo es un momento que está antecedido por pensamiento que al momento de tomarlo y golpear dilucida las posibilidades de esa herramienta. Si el prehombre que toma el hueso no entiende lo que puede hacer con ese hueso, entonces no habría relación posible con esa osamenta ahora herramienta. Por eso el escrito que inicia este análisis no le presta atención a la piedra, más que como misterio. Aunque no puedo negar la existencia de otras formas de vida en algún recóndito lugar (mirándolo desde acá, por supuesto) del universo. Como tampoco puedo negar que el hombre muchas veces no ha logrado superarse desde una perspectiva nietzschiana. Esto teniendo en cuenta que existe una fe en Nietzsche que el hombre puede ser el conductor a una nueva forma de vida más evolucionada.

Diría que el concepto de Dios está en el corazón de 2001 pero no cualquier imagen tradicional y antropomórfica de Dios. No creo en ninguna de las religiones monoteistas de la Tierra, pero creo que cada uno puede construirse una definición científica de Dios, una vez que aceptas que hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestra galaxia, que cada estrella es un sol capaz de albergar vida y que hay aproximadamente cien mil millones de galaxias en el universo visible. Dado un planeta en una órbita estable, ni muy caliente ni muy frío, y dados unos cientos de millones de años de reacciones químicas creadas por la interacción de la energía solar en la química del planeta, es bastante seguro que la vida, en una u otra forma, eventualmente emergerá. Es razonable asumir que debe haber, de hecho, cientos de millones de planetas donde la vida biológica haya nacido y la posibilidad de que esa vida desarrolle inteligencia es alta. Ahora, nuestro Sol no es una estrella vieja y sus planetas son casi niños en edad cósmica, y eso quiere decir que hay cientos de millones de planetas en el Universo donde la vida inteligente está en una escala menor que la humana pero en otros cientos de millones pueden estar al mismo nivel e incluso otras donde esté cientos de miles de millones de años de adelanto con respecto a nosotros.

Cuando piensas en los gigantescos adelantos tecnológicos que el hombre ha hecho en apenas un milenio -- menos de un microsegundo en la cronología del Universo -- ¿puede imaginar el desarrollo evolutivo que formas de vida más antiguas pueden haber alcanzado? Deben haber progresado desde especies biológicas, que son carcasas frágiles para la mente, hacia entidades mecánicas inmortales -- y entonces, después de innumerables eones, pueden emerger de sus crisálidas de materia transformados en seres de pura energía y espíritu. Sus potencialidades serían ilimitadas y su inteligencia inconmensurable para los humanos.[11]

Ante esta respuesta de Kubrick tomamos una cita de Nietzsche para contraponer esa idea “científica” de Dios:

¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobreterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.

Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!

En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con Él han muerto también esos delincuentes. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de la tierra!

En otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio: y ese desprecio era entonces lo más alto: - el alma quería el cuerpo flaco, feo, famélico. Así pensaba escabullirse del cuerpo y de la tierra.[12]

La mirada religiosa esta presente en varios filmes (Solaris, Quinto elemento, etc.), al respecto creo que no puedo más que describir eso y acordar con Kubrick en las posibilidades de existencia de vida, aunque de ahí a llamarle Dios a una civilización con mayor desarrollo me resulta difícil. Eso no quiere decir, repito, que cuando miro al cielo y me dimensiono el diminuto espacio temporal que ocupo no me surjan inquietudes, pero sólo puedo llegar hasta ahí, las crisálidas de energía las dejamos para las historias fantásticas que me fascinan.

¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es anhelo? ¿Qué es estrella?” - así pregunta el último hombre, y parpadea.[13]




1- Título original: 2001: A Space Odyssey. 1968. Estados Unidos, Gran Bretaña (UK). Dirección: Stanley Kubrick. Guión adaptado: Stanley Kubrick , Arthur C. Clark. Basado en: The Sentinel (relato). Protagonistas: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester.

2- NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zarathustra. Recuperado el 21/05/07 en http://www.apocatastasis.com/doc/asi_hablo_zaratustra-Friedrich-Nietzsche.doc

3- LANDI, Marcelo. Epilogo de El Perseguidor 8, Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación, octubre de 2003, http://www.nodo50.org/galponsur/perseguidor/orto.htm. Hace algunos años, con mis amigos estudiantes de filosofía, nos juntábamos a ver películas. En alguna de esas noches alocadas de charlas sin fin -más bien encendidas discusiones-, vimos: 2001 odisea del espacio y Estados alterados. De esa conjunción de imágenes escribí esos párrafos que formaron parte del epilogo de una publicación que editábamos. Hace unos días, enfrascado en el tema de esta monografía, me hallaba consultando fuentes en la red de redes. Uno de los portales más consultados ha sido http://www.wikipedia.org/, del que nos derivamos a nuevas lecturas a través de sus vínculos. Así, me hallaba leyendo sobre el análisis al film de Kubrick, del que luego derive a un vínculo aparentemente oficial donde se explica el film (http://es.kubrick2001.com/). Mientras veía la animación que explicaba el film, rememore aquella noche entre amigos, en donde el asombro a esas imágenes iniciales sobre el origen humano me habían impulsado a escribir esos párrafos. Los análisis leídos profundizan esa primera impresión, digamos, desprovista de fuentes o lentes específicos para analizar y corrige un pequeño error cronológico, respecto a la aparición de la piedra negra, ese tótem extraño dejado por alguna civilización misteriosa según las enunciadas fuentes.

4- La fundida empresa aérea -que también publicita en Blade Runner-, un gigante del gran capital que no llegó a volar tanto como sus publicidades y llegar al futuro.

5- Como contraste total podemos compararlo con los diálogos entre los hombres en la tierra en Solaris de Tarkovski, reproducidos más adelante.

6- CAPANNA, Pablo. Recordando al señor Smith, revista El Péndulo número 11, septiembre de 1986.

7- NIETZSCHE, Friedrich. Op. Cit.

8- Entrevista realizada por la revista Playboy en 1968, http://www.geocities.com/hollywood/set/2120/playboy.htm, numerosas páginas de internet rescatan frases de esta entrevista, he preferido poner gran parte de ella por el valor y calidad de las respuestas.

9- Incluso superando a la obra en la que se basa, El cuento El centinela de Arthur Clarcke.

10- Ver punto III de Crónicas pehuajenses en http://septimo-dia.blogspot.com/2003/01/crnicas-pehuajenses.html.

11- Entrevista realizada por la revista Playboy en 1968, http://www.geocities.com/hollywood/set/2120/playboy.htm, numerosas páginas de internet rescatan frases de esta entrevista, he preferido poner gran parte de ella por el valor y calidad de las respuestas.

12- NIETZSCHE, Friedrich. Op. Cit.

13- NIETZSCHE, Friedrich. Op. Cit.